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La Opinión

La utopía de vivir bien

Cada generación tiene su propia idea del sueño que perseguir. Para nuestros padres, vivir bien era tener un trabajo estable, una casa propia, un coche, una familia. Ese era el ideal. Una vida con certezas, o al menos con una ruta clara. Para muchos jóvenes hoy, eso parece más una fantasía que una meta realista.

Piénsalo. ¿Cuántos de nosotros, a los veintitantos o treinta y pocos, estamos cerca de comprar una casa? ¿O de tener un ahorro suficiente para cualquier imprevisto médico? ¿Cuántos viven con la tranquilidad de que lo que ganan les da para cubrir sus necesidades sin estrés constante? La respuesta suele ser pocos. Muy pocos.

Y no es que no queramos trabajar. Al contrario, hay toda una generación haciendo malabares con chambas, proyectos, freelances, emprendimientos, redes sociales, idiomas y más. Lo que pasa es que el contexto cambió. Las reglas del juego ya no son las mismas. Los precios de todo subieron, pero los sueldos no. La estabilidad se volvió un lujo. Y aun así, seguimos midiendo nuestro éxito con la misma vara que se usaba hace 30 o 40 años.

Nuestros papás, por ejemplo, sabían que si había que apretarse el cinturón durante un par de años para ahorrar, se hacía. Porque aunque las cosas eran duras, el esfuerzo rendía frutos relativamente claros. Hoy vivimos rodeados de estímulos constantes, de una cultura de consumo que no descansa. Queremos la casa, sí, pero también el celular nuevo, los tenis edición limitada, las comidas fuera, los viajes, la suscripción a cinco plataformas y la experiencia instagrameable de cada fin de semana.

Y no está mal querer disfrutar. Al contrario, es válido querer vivir bien, querer gozar. Pero tampoco podemos ignorar que muchas veces nosotros mismos nos saboteamos con ese consumo sin freno. No siempre, pero muchas veces, gastar sin conciencia nos aleja más de lo que creemos de nuestras propias metas. La idea de que todo es inmediato también nos juega en contra: ahorrar, construir algo a largo plazo, renunciar hoy para ganar mañana, suena cada vez menos atractivo en un mundo que te vende gratificación instantánea.

Por eso, creo que toca ser sinceros con nosotros mismos. Sí, el sistema es desigual. Sí, es más difícil. Pero también toca hacernos responsables de nuestras decisiones. De qué gastamos, en qué invertimos nuestro tiempo, qué tipo de vida queremos construir. Tal vez vivir bien no se trate solo de lo que nos falta, sino también de lo que estamos dispuestos a priorizar.

Y al final del día, ¿qué significa vivir bien? ¿Es tener casa propia? ¿Viajar? ¿Tener hijos? ¿Emprender? ¿No tener jefe? La verdad es que no hay una sola definición. Y eso también es parte de lo que distingue a nuestra generación, que estamos empezando a entender que el éxito no tiene por qué verse igual para todos. Que no se trata de cumplir con un guion ajeno, sino de escribir el propio.

El verdadero éxito no tiene que ver con lo que acumulas, sino con lo que construyes contigo mismo. Con la paz de vivir en coherencia con lo que piensas, con lo que sientes y con lo que haces. La felicidad real no es una fórmula única. Es la autorrealización de cada persona, en la forma en que le plazca. Para algunos será formar una familia. Para otros, será emprender. Para otros más, será vivir con menos, pero con más libertad. Y todo eso está bien.

Puede que no todos lleguemos al mismo destino, pero si entendemos que vivir bien es vivir con propósito, en paz con lo que somos y hacia dónde vamos, entonces tal vez ese sueño ya no es una utopía. 

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La Opinión

¿Qué obligaciones tendrán quienes tienen mascotas?: Por Diego de la O

En la actualidad se observa una tendencia a una relación mucho más cercana con los animales que se tienen en casa. Es de suma importancia que estos animales de compañía no solo estén salvaguardados una vez que llegan al hogar, si no al igual, desde el momento en que éstos se encuentran de manera transitoria en una veterinaria para su venta o en caso para adopción.

Casi por unanimidad, el Senado aprobó la nueva Ley General de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales, que prohíbe el maltrato y crueldad y obliga a garantizarles condiciones adecuadas de nutrición, salud, estado mental y buen trato por parte de sus dueños o cuidadores.

Se trata de la ley reglamentaria de la reforma constitucional que incluye, el registro nacional de animales de compañía y el padrón de personas infractoras, a fin de fortalecer la IDENTIFICACIÓN, vigilancia y aplicaciónde las nuevas normas.

Las personas responsables de animales de compañía deberán cumplir con el principio de tutela responsable y proporcionar condiciones adecuadas para su vida.

La nueva legislación reconoce a los animales como sujetos de cuidado y contempla obligaciones relacionadas con alimentación, alojamiento y atención veterinaria que se enlistan de la siguiente manera:

  • Proporcionar agua y alimento suficiente, adecuados a las necesidades nutricionales del animal.
  • Mantener a los animales bajo atención veterinaria periódica, incluyendo vacunación, desparasitación y tratamientos para prevenir y tratar enfermedades.
  • Brindar atención médica y, en su caso, etológica.
  • Esterilización obligatoria para perros y gatos (salvo excepciones médicas o de cría legal autorizada)
  • Proporcionar alojamiento adecuado a su especie, que permita libertad de movimiento y tome en cuenta sus necesidades sociales.
  • Ofrecer estímulos físicos, sociales y mentales adecuados a su especie.
  • Implementar las medidas necesarias para que el animal no escape o ponga en riesgo la seguridad y la integridad física de las personas, de él mismo y de otros animales.
  • Mantener al animal identificado mediante sistemas visibles o electrónicos que no causen dolor, ansiedad o estrés.
  • Responder por los daños y perjuicios que el animal ocasione a terceras personas.
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La Opinión

Construyamos un proceso ejemplar: La opinión por Diego de la O

Una democracia plena involucra a partidos políticos, órganos electorales y por supuesto, a la ciudadanía.

El pasado 10 de septiembre se dio cauce a una etapa fundamental en la democracia con el inicio del proceso electoral ordinario federal 2026-2027.

La ciudadanía una vez más desempeñará su papel protagónico y esencial con base en el derecho que le reconoce nuestra Constitución y que se afianza el día de la jornada electoral. La sociedad participará en las decisiones que le atañen, lo hará en nuevas condiciones de la política, pero refrendando su poder legítimo de decisión y la consolidación del mismo a través del sufragio.

En la actualidad enfrentamos retos en materia de salud, economía y empleo. En este contexto, los Partidos políticos, las y los candidatos independientes iremos a una contienda electoral en la cual se debe privilegiar en todo momento los valores, la civilidad, el dialogo y por supuesto la propuesta.

A un lado debe dejarse el discurso que busca la confrontación y las actitudes que solo incentivan la polarización. Es un imperativo romper con esa estructura rígida de creer que pensar distinto nos hace enemigos; cuando precisamente el pensamiento y las perspectivas diferentes enriquecen nuestra democracia.

Tabasco es un estado plural, heterogéneo y con una sociedad con espíritu crítico.

Convencidos que esa pluralidad debe reflejarse en la conformación de los gobiernos y en la distribución en el Congreso federal. Estamos preparados para apuntalar con ideas, principios, proyecto y con visión una campaña política que derive en una verdadera representación.

La solución a los principales problemas en nuestra entidad nos dirige a la reflexión de que ningún partido político por sí mismo cuenta con las respuestas a las demandas sociales, si éstas no se acompañan y se nutren de una participación ciudadana constante.

Por ello, estamos convencidos que las decisiones que van a marcar nuestro presente y futuro por un largo tiempo deben de encabezarse por una ciudadanía libre, fuerte, diversa y que atienda la realidad que vivimos a través de administraciones de gobierno y representantes que con eficacia y capacidad brinden resultados.

Hoy la sociedad en su conjunto está planteando nuevas demandas, distintas preguntas y está poniendo en el centro del debate público temáticas diversas. Por ello se debe trazar de manera constructiva objetivos muy claros y planteamientos contundentes con el compromiso de cristalizar verdaderas propuestas.

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La Opinión

Los jóvenes y la cultura por Diego de la O

La lectura es un hábito que puede mejorar las condiciones sociales y humanas de cualquier

lector, el leer permite pensar con reflexión y desarrollar los aspectos cogni vos del cerebro

lo que ayuda a ejercitar todas las células y estar siempre ac vos para cualquier ac vidad

que se realice en la vida co diana. Por ello, la fracción parlamentaria del PVEM presentará

una inicia va para fortalecer y promover de mejor forma este hábito entre los jóvenes.

Los jóvenes enen derecho a contar con oportunidades que les permitan su

autorrealización, su integración a la sociedad y su par cipación en la toma de decisiones de

interés público. Lo anterior se manifiesta en: Contar con oportunidades que les permitan

par cipar y desarrollar plenamente sus potencialidades; en compar r sus conocimientos,

experiencias, habilidades y vivencias con otros jóvenes; y crear o formar parte de

movimientos, asociaciones u organizaciones lícitas de jóvenes. No cabe la menor duda que

los jóvenes pueden aportar mucho sobre como promover y fomentar la lectura entre ellos

mismos. Esto se lograría integrando al Ins tuto de la Juventud y el deporte del Estado de

Tabasco, entre los entes que par cipan en el Consejo Estatal de Fomento a la Lectura y el

Libro.

Según los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025 del INEGI, el 79.1% de la

población alfabeta consume algún po de material escrito, revelando que el interés por las

letras sigue vivo, aunque se manifiesta de formas dis ntas. Hoy, usted forma parte de una

sociedad donde ocho de cada diez personas leen en redes sociales, pero solo una minoría

logra profundizar en textos extensos debido a las nuevas dinámicas digitales.

La radiogra a del lector: Entre la autoayuda y el papel

A pesar de vivir en una era de pantallas, el lector mexicano man ene una lealtad

inquebrantable hacia el formato sico. Usted forma parte de una tendencia donde el 81.3%

de la población prefiere el libro impreso sobre el digital. Los datos del INEGI también revelan

una segmentación clara por género en los intereses de lectura. Los datos oficiales del INEGI

muestran que el 62.5% de los mexicanos leyó al menos un libro en el úl mo año,

manteniendo un promedio estable de 3.2 ejemplares anuales por persona. A pesar de la

digitalización acelerada, el formato impreso resiste con fuerza: el 81.3% de los lectores

prefiere el papel frente al 33.3% que opta por versiones digitales.

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